¡Resucitó! y… ¿qué tiene que ver conmigo?

Cristo resucitó y esto puede afectarte más de lo que crees.

La Resurrección es sobre Dios: pensamos que la Resurrección es para darnos un argumento para ganar las batallas intelectuales contra los que no creen en Jesucristo. No es así, la Resurrección es lo que Dios Padre hace por su Hijo, independiente de nosotros. Es la fidelidad de Dios Padre con Jesucristo.

La Resurrección es sobre Jesucristo: me gusta imaginar la Resurrección como la historia de un hijo que vuelve de la batalla, lleno de heridas pero con todas las medallas, y su Padre le da un abrazo, lleno de orgullo, de satisfacción, de alegría; feliz. Todas las cicatrices de Jesucristo son medallas delante de su Padre. Ha cumplido la voluntad de su Padre. Y Dios no falla, resucita a su Hijo.

La Resurreccion y tu: todo lo que le ha pasado a Cristo, te va a pasar a ti. Los misterios de Cristo son los nuestros. ¿Como te vas a presentar? ¿cómo hijo de Dios? ¿Qué ha hecho su voluntad? Dios me resucitara aunque todo alrededor mía esta en mi contra, diciendo lo contrario. Dios será fiel contigo. ¿Te fías de Dios? Aquí están mis heridas, y mis medallas por Ti. Hace falta dos cosas para ser cristiano: creer que Jesucristo es Dios, y creer que resucito de entre los muertos.

La Resurrección y los demás: entre tanta oscuridad en el mundo y entre los que ignoran a Dios, que no conocen el amor de Cristo, ¿tú estas pasando la luz de Cristo a los demás? Si tú tienes la luz de Cristo, ¿no la vas a repartir y dar a conocer a los demás? Si no pasas la luz de Cristo en ti, serás una vela sin encender, o una vela que cuando se consuma entera, se apagara. No hay que esforzarse para eso, la tiniebla se va sola.

Tu bautismo significa que estas muerto al pecado y que vives para Dios. Hay que tomar decisiones: vivamos para Dios. Renovemos nuestro bautismo tomando las decisiones de nuestra vida desde la Resurrección, desde el abrazo del Padre. Tomemos las decisiones de nuestras vidas, desde el uso de nuestra libertad, y pensando en la oscuridad de los demás. Muertos al pecado, vivamos para Dios.

¡Resucitó! y… ¿qué tiene que ver conmigo?

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