No sé qué hacer con mi vida

Cada mes 37.400 personas buscan «No sé qué hacer con mi vida» en internet. Si tú eres uno de ellos, has llegado al sitio correcto. Antes de irte al Himalaya a meditar tres años comiendo arroz, sigue este camino sencillo para cumplir tus sueños y llenar tu futuro.

Vamos al grano: quiero ayudarte a que sepas CLARAMENTE qué hacer con tu vida. La inquietud que sientes es perfectamente normal y sana, aunque se presente como cierta crisis existencial.

No estamos hechos para ir a la deriva, y tú, como los antiguos marineros, necesitas también tu estrella polar para avanzar en la vida. Ahora bien, no basta saber cuál es tu estrella, también hay que perseguirla.

No tendría sentido saber cómo encontrar mi camino en la vida para no avanzar por él. Así que, cuando lo conozcas, da pasos, avanza. Y si cuesta, no te rindas, no te dejes desviar por las olas y sigue luchando cada día. Lucha. Pero claro, antes de luchar tienes que tener muy claro por qué hacerlo, por qué no rendirse y por qué no dejarte desviar por nada: ni por tu pereza, ni por tus inercias negativas, ni por horas interminables de Fortnite o Tik-toks, ni por la opinión de los demás. Vas a luchar por lo que buscas. Y este es el primer paso: tener claro lo que quieres.


¿Cómo saber lo que quiero?

Bueno, ahora mismo, aquí y ahora, tienes bastante claro lo que quieres: quieres CLARIDAD para saber lo que quieres. Como prácticamente el 100% de los que pasan por lo mismo que tú. Y ¿cómo conseguir esa claridad? Normalmente hace falta parar, crear un buen ambiente de reflexión, sin ruidos y pensar. Para ello hay muy buenas inciativas que pueden ayudarte, como por ejemplo MI RUMBO. Pero ¿qué pensar en esos momentos de reflexión e introspección? ¿qué pensar cuando tecleas «tengo 20 y no sé qué hacer con mi vida»?… Vamos allá:


Mi meta en la vida

Saber qué quiero en la vida es una pregunta que todos nos hacemos: lo necesitamos, al terminar del colegio, al salir de una relación, al empezar la universidad… y lo necesitamos cada mañana al saltar de la cama. Nada más paralizante que ese eterno «¿qué hacer cuando no sabes qué hacer?»

«10 preguntas cuando no sé qué hacer con mi vida»

Si consigues decidir qué hacer con tu vida (usando estas 10 preguntas) te será más sencillo superar cualquier obstáculo, sabrás discernir lo importante, eliminarás lo que te roba tiempo y encontrarás motivación para cualquier momento de oscuridad, sobre todo ante esos ratos de «no sé qué hacer». ¡Empezamos! (y coméntame en el consultorio online cuál te ha ayudado más)

1. ¿Por qué estás dispuesto a sufrir hoy?

¡Vaya pregunta! pues sí. Estamos acostumbrados a vivir buscando sentirnos bien en todo. Error. Nos lo han inculcado por todos lados o ya lo llevamos de serie. Alrededor todo nos dice: busca lo que te haga sentir bien, lo que te complace, goza, disfruta de la vida
Pues tú no. Pregúntate, ahora mismo: ¿por qué estoy dispuesto a sufrir hoy? es decir, ¿por qué estarías dispuesto a luchar con uñas y dientes? AHÍ vas a encontrar lo importante.


«Toma tu cruz cada día… no tu sofá»

(cfr Lc 9,23)

2. ¿Qué harías si no tuvieras MIEDO?

El miedo te ayuda a tomar decisiones rápidas, pero no tan libres. Ante una pantera, un león, un cambio de salario o la posibilidad de perder a tu pareja… puedes tomar decisiones rápidas y firmes. Pero por miedo…

¿Y si no tuvieras miedo? ¿de qué serías capaz? El miedo puede ser ese freno irracional que te impide descubrir justo lo que te haría vivir plenamente tu vida: por ejemplo, independizarte si ha llegado el momento, comprometerte con alguien, darte completamente a Dios, invertir un año de tu vida en un voluntariado, declararte y casarte… ¿cuánto cambiarías si no tuvieras miedos?

Así que un truco para entender qué quieres en tu vida es eliminar el miedo de tu ecuación. Usa la técnica del «como sí». Por ejemplo: si en tu personalidad no tienes lo que quieres tener, actúa como si ya lo tuvieras. Es la regla de oro del progreso humano. La repetición de actos te lleva a la virtud (si son buenos)

«No tengáis miedo»

(Mt 17,7)

3. ¿Qué harías si estuvieras seguro de que no puedes fracasar?

Un miedo muy paralizante es el temor al fracaso. Cuántas personas capaces de grandes cosas por el mundo y por los demás viven con el freno de mano puesto. Pero… vuelve sobre ti mismo: si pensaras sin miedo al fracaso… ¿que serías capaz de hacer?. El miedo al fracaso te paraliza: emprender algo, probar a escribir un libro, hablar en público, intentar ser sacerdote… ¿qué harías HOY si estás seguro de que no vas a fracasar? (Si quieres puedes comentármelo en nuestro consultorio vocacional en línea)

«El Señor no nos dio un espíritu de temor, sino de fortaleza»

(II Tim 1,7)

4. ¿Cuáles son tus talentos?

Hay quien se preocupa de «cómo saber cuáles son mis dones y talentos objetivos» y hay que va por la vida guiándose por lo que escucha alrededor «sigue lo que sientes dentro», «sigue tu pasión»… lo entiendo. Pero esos consejos se pueden mejorar.

Pregúntate no sólo por tu pasión interior, sino por lo objetivo: ¿cuáles son esos dones y talentos que los demás reconocen en ti? ¿Cuáles son tus habilidades y las que puedes tener? ¿Cuáles son tus habilidades únicas?

Busca el punto de unión, la intersección, entre tus dones, tus pasiones y las necesidades del mundo.

Porque no basta vivir apasionadamente para ser feliz al 100%: vivir a tope, disfrutando al máximo de la vida te garantizaría la felicidad plena. … pero ése es un mensaje falso. Decía Victor Frankl que el sentido de la vida está fuera de ti. Y Romano Guardini decía que está «sobre» ti. Pero no serás feliz buscándote apasionadamente a ti mismo: serías como una viruta de madera que se enrolla sobre el vacío de su propia nada ¡mejor descubre tus talentos!

«fui y escondí en tierra tu talento»  (talento del NT: 58,9 Kg de plata)

Mt 25,25

5. ¿Cuándo es la última vez que te has sentido pleno?

Recuerda la última vez que te has sentido profundamente feliz, sin mezcla de vacíos. Para aclarar «cómo saber lo que quiero» estos momentos pueden funcionar como pequeñas migas de pan para encontrar tu sendero: recuerda qué has sentido por ejemplo cuando has ayudado a alguien, o al realizar algo bueno, sacrificándote por alguien, siendo generoso con Dios, hablando con él, saliendo de tí mismo… ¿qué has sentido en esos momentos?

Encuentra tus momentos, apúntalos, yo lo hago con frecuencia y a ti te ayudará cuando no sabes qué hacer con tu vida  ¡Migas de pan! muy útil cuando te preguntas ¿qué hacer cuando no sabes qué hacer?

(Si somos sinceros, aunque hay matices, todos somos muy egoístas. Nadie nos tiene que enseñar a serlo, nos sale sólo desde niños. Pero es curioso cómo aún así, los mejores momentos de la vida son cuando sales de ti mismo, buscas ayudar y lo haces eficazmente. Imagina toda una vida así. Imagina llegar a la cama cada noche con el corazón cada vez más lleno) ¿por qué no? Si tienes tiempo mira el testimonio del Jaime Barón y piensa en su antes y su después.

«Me veréis y nadie será capaz de quitaros vuestra alegría»

Cfr. Jn 16,22

6. ¿Cuáles son las 5 cosas más importantes para ti?

Coge una hoja y escribe. Cuando no sabes qué hacer con tu vida, esta pregunta te puede ayudar a desbloquear nuevas pistas.

Imagina que estás en un escenario postapocalíptico, de la película que quieras. Puedes aderezarlo con zombies, o con pandillas motorizadas. Pero imagina que estás ahí, en algún sitio ¿qué es lo que más echarías de menos? No vale responder chocolate, cerveza o netflix.

Piensa un poco más. Vuelve a la pregunta anterior… a esos momentos de paz interior y profunda felicidad. A lo mejor así descubres qué te hubiera gustado ser o promover en este mundo… que resulta que sí existe. Y no estás allá, en el mundo postapocalíptico… sino aquí, decidiendo qué hago con mi vida ¡qué suerte! Aprovecha. Fortalece todo aquello que te aporta lo más importante.

«un tesoro escondido que, al encontrarlo, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel»

Mt 13, 44


7. ¿Qué trabajo estarías dispuesto a hacer de forma gratuita?

Imagina que no hay salario. Imagina que llegas al final del día ¿qué trabajo te haría sentirte satisfecho? es decir, ¿en qué estarías dispuesto a invertir tu tiempo si supieras que no hay dinero esperándote a final de mes? visualízalo.

Esta pregunta es una buena respuesta a cuando te surge la inquietud: » cómo saber a qué me quiero dedicar» o tambíén para los estudiantes de bachillerato que no paran de agobiarse con la universidad y se martillean con un «soy joven y no sé qué hacer con mi vida». Pregúntatelo sin agobios y coméntalo con tus amigos o al final de este artículo.

Y si estás en esa edad crítica, terminando la ESO o Bachillerato y aún preguntándote esto no lo aclaras ¿por qué no participar en un curso de orientación vocacional o en unos ejercicios espirituales? desde luego mal no te van a hacer y seguro que te dan más claridad.  Una vez un chico me escribió a la pestaña «¿Te puedo ayudar?» este simple mensaje: «k hago con mi vida«. La solución para él le vino al separar tiempo para hacer a fondo unos buenos ejercicios espirituales. Así consiguió salir de esta situación de bloqueo y descubrir qué trabajo haría de forma gratuita… ¡Y de hecho ahora se dedica a eso!

«Los atletas se privan de todo; y eso ¡por una corona corruptible!; nosotros, en cambio, por una incorruptible.»

(I Co 9, 25)

8. ¿Quién es la persona que más admiras en el mundo?

Sinceramente. Cada persona tiene modelos. A veces muy distantes, otras veces cercanos. Pregúntalelo en esos dos ámbitos: a quién admiro, a quién tengo como modelo: en el mundo (quizás un personaje) y en «mi» mundo (quizás un compañero o un familiar).

En esa persona encuentras algo de inspiración ¿Qué es? ¿qué tiene él que tú no tengas? ese modelo por el que te sientes inspirado puede decirte mucho sobre lo que tú eres y sobre quién quieres llegar a ser. Si eres capaz de comprender qué es lo que tanto admiras de esa persona, comprenderás también qué quieres lograr en la vida.

«Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus huellas»

I Pe 2,21)

9. ¿Cómo imaginas tu vida en 10 años?… ¿Y después?

Veo a la gente muy arrutinada en su comodidad. No se visualiza a futuro ni piensa en su más allá.  Como no piensa en ello, no lucha por ello. Y casi «parece feliz»… casi, pero no lo es.

Perales cantaba «yo quiero tener una razón para morir por alguien«. Sin una meta por la que luchar no se puede ser feliz.

Piénsate en 10 años. Ahora, tómate unos minutos, escribe: ¿qué metas has superado?¿qué defectos has corregido? ¿qué logros has alcanzado? ¿Dónde vives? ¿qué emociones sientes al terminar tu día de trabajo? ¿cómo es tu día típico? y mientras piensas esto… visualízate asÍ.

Los jóvenes empiezan la universidad sin tener esto claro, muchos cambian de carrera. Son jóvenes, pero tienen una edad en la que podrían resolverlo. Para responder a fondo esta pregunta hay dos medios que te pueden ayudar: el curso de orientació vocacional MI RUMBO, y dedicar tiempo de calidad a hacer ejercicios espirituales.

«El vencedor será así revestido de blancas vestiduras y no borraré su nombre del libro de la vida, sino que me declararé por él delante de mi Padre y de sus Angeles»  

(Ap 3, 5)

10. Si te quedara una hora de vida ¿cómo la gastarías?

¿Viendo Tik Toks? ¿Instagram?… si lo hicieras así, probablemente es por no haber descubierto tus talentos ni tener aún claro lo que quieres.

Aunque la imagen de tu última hora de vida sea incómoda, la verdad es que todos tenemos una especie de etiqueta con «la fecha de caducidad» desde que nacemos. Es incómodo pensarlo, pero es lo que hay. Este pensamiento es muy potente para aprovechar tu tiempo en lo que importa y ayuda a aclarar qué quieres hacer con tu vida.

No es parar vivirla tratando de disfrutar a tope, ansioso como un drogadicto con el mono. Ya has visto que por ahí no es. Más bien piensa en el mundo, piensa en la eternidad y piensa también en Dios, que te ha creado para que hagas lo suyo: el bien y lo auténtico. Probablemente si lo reflexionas, usarías mejor tu última hora de vida, no le harías daño a nadie y serías profundamente feliz.

«Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios.»

(Lc 12, 21)

Qué buscar: ¿seguridad o felicidad?

Normalmente nos han enseñado a seguir el camino que siguen todos. A lo mejor te quedan inercias de esto: lo que hacen todos. Te subes al vagón que toca. Pero puedes no hacerlo, romper el patrón. Hay otro modo como encontrar el sentido de la vida, descubrir tu camino y luchar por ello.

El «camino de la seguridad» no es necesariamente «el camino de la felicidad«.

Por eso cada vez verás más claro a tu alrededor que por el camino de la seguridad siempre sentimos algo como: «me falta algo«, «necesito cambiar de vida»… ¿por qué? ¡pero si has hecho todo lo que te han dicho y lo has hecho bien!… ¿buscar la seguridad es malo? No. Pero por encima de tu seguridad necesitas aclarar qué es lo que quieres en la vida, saberlo, discernirlo, buscarlo. Y nunca supeditarlo a nada, ni siquiera a la seguridad humana.

Si aún piensas «no sé qué hacer»

No te apures. Esto es parte de un proceso y las preguntas sirven para volver sobre ellas varias veces.

Habla sobre tu respuesta a estas preguntas con alguien de confianza, o, si quieres, coméntamelo aquí abajo. Leo todos los mensajes, y si está en mi mano estare´encantado de ayudarte.

P. Miguel Segura, LC

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