Nada que perder y mucho que ganar.

¿Qué pasa si sigo la vocación y fracaso?

Si sigues a Jesucristo, no fracasas.

Aunque salgas del convento, o no sigas en el seminario. Si sigues a Jesucristo porque lo amas, y descubres que no es tu camino, es un logro porque sabrás por donde no es.
También tienes que saber que Jesucristo llama por el camino estrecho. No es que me invita a seguirle por este camino, pero como lo encuentro duro, ahora me invita por otro más cómodo. Otro camino puede parecer más ancho y fácil, pero nunca será el que lleva a Cristo.
Escucha el testimonio de Rafa Gil, consagrado del Regnum Christi, y conocerás:

  • Mi camino: «no tuve ninguna formación católica. Hice mi primera comunión con 17 años. Entre los 17 y 19 años, hubo un torbellino de acontecimientos que me acercaron a Dios; en gran medida gracias a personas del movimiento Regnum Christi. Los apostolados me llenaban, sentía me ensanchaban el corazón y era más feliz.»
  • Anunciar la vocación: «temía anunciarlo a mis padres, pedí ayuda a Dios en oración. Siempre me apoyaron desde entonces porque me veían feliz.»
  • «Tuve miedo, dudas, incertidumbre; pero en todos estos momentos, me doy cuenta hoy que fue Dios quien me llevó de la mano y me permitió superar estas dificultades y seguir con mi vocación.»

Todos los que hemos seguido la vocación, hemos experimentado la dificultad. Sentimos que tenemos cierta inquietud, interés por el sacerdocio, pero al final nos damos cuenta de que no somos nadie, y en realidad nos apoyamos en la gracia de Dios.
Se nos puede venir encima todos los obstáculos, miles; en definitiva nos damos cuenta que lo podemos todo con la gracia de Dios. Si ponemos por delante la gracia de Dios, pasaremos todos estos obstáculos que acabarán desvaneciendo uno por uno.

Consejos de Rafa para discernir:
Oración, mucha oración
– Vida de sacramentos: la eucaristía y la confesión
– Pedir ser acompañado por un buen director espiritual y confiar que el Espíritu Santo va a hablarme por su intermedio.
No tener miedo, se trata de encontrar el sentido de cada vida. Cuando entregas tu vida a los demás, la multiplicas.
– Importante probar, aunque sea sólo un verano.

Si sigues a Cristo, realmente no tienes nada que perder y mucho que ganar.

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Nada que perder y mucho que ganar.
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