«Vocación: Me están presionando»

¿Ante la vocación te sientes presionado? en este consultorio vocacional te explico qué hacer.

Nunca me he encontrado con el caso de alguien cuya familia le destine a ser sacerdote «tú serás el sacerdote de la familia«; en cambio sí es verdad que a veces ante la vocación me encuentro con el caso opuesto: «ni se te ocurra entrar en el seminario, después de todo lo que hemos hecho por ti, después de todo lo que has estudiado, no lo tires todo a la basura«.

¿Cómo gestionar esta presión?

Distingamos. Una cosa es la presión que corta tu libertad y otra cosa son las influencias. Todos tenemos influencias. No somos islas; nos comportamos según donde hemos nacido, según la cultura, el entorno y educación hemos recibido. Por ejemplo, si has nacido en Europa, estarás más cómodo comiendo con tenedor; pero si has nacido en Asia, preferirías palillos… y así tantas otras cosas.

Las influencias existen y pueden ser positivas o negativas.

¿Qué hacer entonces? Os recomiendo tres cosas:

1- Lo primero es ver si algunas de estas influencias son queridas por Dios para mostrarte tu vocación. Analizar si las personas, sacerdotes, colegios o hechos han sido puestos en tu vida por Dios para que te plantee la vocación.

2- No puedes evitar tener influencias, pero ante ellas, puedes responder libremente y elegir que influencias vas a seguir: si vas a seguir las influencias que te llevan hasta los ideales buenos, altos, sublimes o las influencias que van hacia lo bajo, rastrero, indigno.

3- Por último piensa que las influencias negativas….¡pueden tener efecto positivo! Por ejemplo, cuando un equipo de fútbol juega en la ciudad del contrincante, la presión de la afición contraria les puede hacer sacar lo mejor de ellos mismos. Si tienes una influencia que quiere impedir tu vocación, es el momento de optar por lo mejor, por lo que realmente quiere Dios y seguir adelante.

Termino con una sugerencia aún más práctica: Es importante discernir en un ambiente de libertad. Busca participar en un curso vocacional: encontrarás un ambiente de libertad idóneo para discernir tu vocación. Porque lo importante no es cuándo, dónde vas a entrar, sino con quien. Si se trata de discernir si vas a seguir más íntimamente a Cristo, tendrás que tratarlo con El, haciendo que las demás voces se apaguen. Si no sabes cómo ni dónde, yo te puedo ayudar.

Cuando te pongas «modo discernimiento» vas a empezar a percibir esos pequeños empujones cariñosos tan propios de Dios que no coartan tu libertad pero que te deja claro por donde quiere que vayas. Porque Dios nunca dice «Haz lo que quieras que me da igual» sino que te presenta lo mejor para ti. En el Evangelio, vemos cómo se pone delante de determinadas personas y les dice: «Ven, sígueme, deja todo lo que tienes y tendrás un tesoro en el cielo, y en la tierra el ciento por uno»… ¡No haces un ofrecimiento así a nadie si te da igual que te siga! Pues hoy, al llamar, lo sigue diciendo igual.

Si decides seguir tu vocación sacerdotal, recibirás presiones de diferentes clase y grado; es natural, y querido por Dios. Porque cuando Dios te llama, llama a toda tu persona, te llama con toda tu libertad. Dios no quiere esclavos sino amigos, no quiere que le respondas por obligación ni quiere asalariados, quiere amigos y los amigos lo son libremente.

Piensa en lo que te atan las influencias negativas, las externas y las internas: tus hábitos, modas, ambientes… prueba a deshacerte de ellas entrando en otro ambiente, que si Dios las permite en tu vida, no son más que obstáculos para que tú los venzas.

Este verano tendremos un curso vocacional en España para todos aquellos que queráis encontrar un ambiente de libertad interior para poder discernir su vocación. Si ves en tu consciencia que te puede ayudar, escríbeme aquí y hablamos del tema: «quiero información»

«Vocación: Me están presionando»

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