FAQ Sacerdocio

¿Si me viene en mente que podría ser sacerdote, tengo que serlo?

¿Si me viene en mente que podría ser sacerdote, tengo que serlo?

Rafa pregunta: Padre, hace unos días se me cruzó por la mente que a lo mejor yo podía ser sacerdote. Pero me dio mucho miedo, angustia y desde entonces ando inquieto. No es que no quiera, pero realmente no veo que sea mi vocación. Ando muy confundido. ¿Tengo vocación?

¿entrar al seminario?
Ser sacerdote ¿por qué no?

Querido Rafa,

Es normal que a un joven (supongo que eres más bien joven) se le «ocurran» las diversas opciones que le presenta la vida. Nada más normal… y entre las opciones para alguien normal está el sacerdocio.

Ahora bien, yo te invitaría a que distinguieras entre una «ocurrencia» y algo que podría ser un verdadero llamado de Dios. El hecho que te inquiete y te cause angustia, puede ser una señal de que es sólo eso, una ocurrencia. Lo mejor es que busques orar un poco más, y acercarte más a Cristo, para que encuentres nuevamente la paz de tu alma.

No te angusties por el futuro, ni por las diversas opciones que se te presentan; vive el momento presente haciendo lo que Dios te pide como estudiante o trabajando, como hijo, hermano, etc. Recuerda que Él no tiene designios de aflicción sino de paz y sólo quiere hacerte feliz.

Si esta «ocurrencia» continuara, y estuviera acompañada de serenidad (aunque pueda haber luchas o resistencias por lo que puede implicar una vocación de cambio de los propios planes), convendría que buscaras el consejo de tu director espiritual (acude aquí si aún no lo tienes) para discernir de donde viene esta idea. Pero una «idea» así, no significa necesariamente que Dios quiere que seas sacerdote… pero sí que seas un joven auténtico, que aspira a ser santo, abierto siempre a hacer lo que diga más amor a Cristo y salve más almas.

Te encomiendo y si puedo ayudarte en algo, contáctame aquí: ¿te puedo ayudar?

¿Cómo ingresar al seminario?

¿Cómo ingresar al seminario?

Entrar al seminario
Pasos sencillos si te interesa ingresar al seminario

Pablo escribe: ¿Cómo ingresar al seminario? soy un chico de 20 años, universitario. Después de muchas luchas interiores finalmente he aceptado que Dios me está llamando a ser sacerdote. Pero ahora no sé cuál es el siguiente paso.

Felicidades por la gracia que has recibido de poder aceptar el llamado de Dios y querer ponerlo por obra. Sin duda la sensación de haber ya dado un «sí» a la voluntad de Dios te ha traído paz, pero ahora se te presenta la interrogante del «¿y ahora qué tengo que hacer»?

Habla con un sacerdote de confianza

Lo primero que te recomiendo antes de ingresar al seminario es que hables de tu decisión, de tus inquietudes y de tu posible vocación con un sacerdote de tu confianza (aquí puedes encontrar tanto novicios como sus formadores) Puede ser tu párroco u otro sacerote que conozcas. Si no conoces a ninguno, puedes también buscar en el sitio de internet de tu diócesis (o del la congregación u orden religiosa a la que crees que Dios te puede estar llamando) y ver quién es el encargado de vocaciones. Puedes hacer una cita con él y hablar con él.

Esta persona te podrá indicar los pasos concretos que deberías dar para saber cómo ingresar al seminario, los documentos que tienes que presentar para ser admitido, si hay algún curso introductorio o de discernimiento, etc.  no es complicado pero sí es el inicio necesario para ordenarse sacerdote.

Infórmate de los requisitos y del itinerario

Creo que es importante que también te informes del plan de estudios para ser sacerdote.  Suele haber una idea general de los pasos a dar y de los estudios necesarios para ser cura, pero no basta. Dado que tienes la inquietud, conviene que conozcas bien las normas disciplinares y estudios del seminario, etc. para que puedas comunicarlas también a tus padres.

Otro punto importante, además, es que informes a tu familia de esta inquietud y decisión tuya, si es que no lo has hecho, para que ellos también puedan asimilar la noticia, apoyarte con su oración y aliento, y también agradecer contigo a Dios ante un don tan grande, aunque su corazón de padres pueda sufrir un poco.

Finalmente, te invito a que encomiendes tu camino a María para que ella te guíe en esta etapa final antes de tu ingreso al seminario.

Cuenta con mis oraciones.

¿Te ha ayudado a aclarar tus dudas sobre los requisitos para ingresar al seminario sacerdotal? para profundizar más solicita información aquí:   

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    ¿Puedo ser sacerdote si he efectuado un aborto como médico?

    «Médico Arrepentido» pregunta: ¿para ser sacerdote qué se necesita? Padre, hace unos dos años me acerqué a Jesucristo después de una experiencia terrible, y mi vida ha dado un cambio enorme para bien. Tengo 25 años ahora. Pero durante mi adolescencia y primera juventud me he alejado mucho de Dios. Estoy terminando mi carrera de medicina y siento que Dios me llama a ser sacerdote. Sin embargo, tengo un problema… la experiencia terrible de la que le hablaba es que ayudé a una persona a abortar. ¿A pesar de haber cometido un crimen tan terrible puedo ser sacerdote?

    Muy estimado Médico Arrepentido, Gracias por tu pregunta y por tu confianza.

    ¿Ser sacerdote después de un crimen terrible?

    Sin duda las acciones que cometemos libremente, sobre todo cuando tienen que ver con la vida y la muerte, nos marcan profundamente. Incluso de una acción tan terrible como es procurar un aborto Dios puede sacar de eso cosas buenas, como el hecho de que te encontraras con Cristo y pudieras volver a vivir cerca de Él. Esto hay que agradecérselo a Dios. Supongo que ya has puesto este pecado en las manos de la misericordia de Dios acercándote a la confesión. Él perdona todo, a Dios gracias.

    Irregularidades para el sacerdocio

    Ahora respondo a tu pregunta. El Código de Derecho Canónico recoge lo que se llaman «irregularidades» que, mientras existan, hacen que una persona no pueda recibir el sacramento del orden sacerdotal o que, si lo ha recibido, no pueda ejercerlo. Puedes encontrar la lista de irregularidades en este enlace.

    Una de estas irregularidades (Cf. Código de Derecho Canónico 1041, §4), que afecta a cualquier varón católico y le hace no apto para recibir el sacerdocio es el cometer homicidio voluntario o bien participar, ayudar o animar a que se haga un aborto del que se sigue su efecto, es decir, que efectivamente se realice.

    Podrías ser sacerdote

    Por lo tanto, tú has incurrido en esta irregularidad. Esto no quiere decir que no puedas ser sacerdote. Pero antes de empezar el camino, tienes que solicitar una dispensa de la irregularidad a la Santa Sede. (Cf. Código de Derecho Canónico 1047 §2, 2)

    Para hacerlo, lo más fácil es que informes al sacerdote que te esté acompañando en tu proceso vocacional del aborto que practicaste como médico, le hagas ver tu arrepentimiento, etc. Él, después, puede solicitar al Santo Padre, a través de la Penitenciaría Apostólica, el permiso para levantarte la irregularidad.

    El que puedas o no seguir el camino del sacerdocio dependerá de lo que se decida en la Santa Sede.

    Si te levantan la irregularidad, adelante. Si ven más prudente no hacerlo, tú puedes estar tranquilo, que no es un pecado ni un gesto de menor amor de Dios, sino una indicación clara de que el Señor quiere que lo sirvas como médico, amando, celebrando y defendiendo la vida. En caso de que sí sea tu camino, quizás te interese profundizar aquí los requisitos para ser sacerdote católico.

    ¡Cuenta con mis oraciones!

     

    ¿Cómo puedo ser misionero?

    Luis Carlos pregunta: ¿Cómo puedo ser misionero? Padre, hace poco estuve leyendo sobre el trabajo de los misioneros en África y Asia y desde entonces no puedo quitarme de la cabeza la idea de que yo tengo que ir para allá para ayudarles y darles a conocer a Cristo. Esto confirma, además, mi inquietud por el sacerdocio. Pero no sé por dónde empezar…

    Cómo puedes ser misionero
    ¿Cómo puedes ser misionero?

    Cómo puedes ser misionero

    Muy querido Luis Carlos, qué alegría saber de tu inquietud, que tanto coincide con la mía propia ¡qué enorme gracia de Dios ser misionero! Hoy en día cada sacerdote debe serlo y el mundo los necesita cada vez más. la historia de cada vocación es siempre maravilloso ver cómo Cristo se hace presente y va descubriendo su voluntad. Qué bueno que has sabido acoger en tu corazón esa inquietud para ser misionero y darle ese enfoque a lo que puede ser tu camino para servir al Señor.

    En concreto: cómo irse de misionero

    Para ser seminarista misionero, lo más recomendable sería que te informaras si en tu país hay algún seminario para las misiones extranjeras. Si lo hubiera, quizás ahí sería el primer lugar al cual deberías acudir. Existen también los así llamados sacerdotes Fidei Donum, quienes pertenecen a una diócesis pero que son enviados por su obispo a colaborar en las misiones en algún lugar en donde se realiza la primera evangelización. Hay muchas diócesis de países de más antigua cristiandad que envían sacerdotes a una diócesis específica o un territorio de misiones concreto. Infórmate en tu diócesis para ver si existe esa posibilidad de ser misionero.

    Congregaciones misioneras

    Finalmente, otra posibilidad sería ingresar a una comunidad o congregación religiosa misionera. Ahí te formarías y prepararías para dedicarte de por vida a la misión en el lugar al que te envíen tus superiores. Hay, a Dios gracias, muchas congregaciones dedicadas a las misiones. Sería conveniente que preguntaras en tu diócesis si hay alguna congregación con espíritu misionero que puedas visitar. En la Conferencia Episcopal de tu país deben tener una lista de las comunidades y congregaciones presentes y podrías ir a visitarles para conocer más de cerca su carisma.

    Además de estos elementos de carácter «práctico» déjame recomendarte  lo más importante:  vive cerca de Cristo Eucaristía, de los sacramentos y pide consejo a un sacerdote de tu confianza, para que él te ayude a discernir qué es lo que Dios te pide y cuál es el lugar en el que Él desea que lo sirvas a Él y a tus hermanos.

    Te encomiendo especialmente en mis oraciones en este mes de octubre, dedicado al rosario y a las misiones.

    Si te interesa profundizar más sobre este tema, escríbeme aquí

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      ¿Qué necesito para ser diácono permanente?

      «Quiero ser diácono»

      quiero ser diácono
      ¿Qué hacer para ser diácono permanente?

      Marcelo pregunta: Soy un hombre casado desde hace 15 años y quiero ser diácono permanente. Tengo 3 hijos y una esposa estupenda. Yo tengo 38 años. Esta semana santa he estado misionando zonas rurales con Familia Misionera y Dios me ha concedido la gracia de aceptar (finalmente y después de muchos años) mi vocación a ser diácono permanente. No quiero otra cosa que ser servidor de los demás como Cristo, con la ayuda de la gracia del diaconado. ¿Qué pasos concretos debería seguir para ser diácono permanente?

      Muy estimado Marcelo,

      Felicidades por haber abierto tu corazón a esa invitación que Cristo te venía haciendo desde hacía ya tiempo. No cabe duda que, cuando uno comparte la fe, ésta se fortalece y el Espíritu Santo  nos toca para transformarnos y sacar amor de todo lo que hacemos.

      Habla con tu mujer

      Creo que lo primero que hay que hacer para emprender el camino hacia el diaconado es que hables con tu esposa sobre esta inquietud por recibir el sacramento del orden como diácono. Ella tiene que estar de acuerdo y estar dispuesta a que asumas las responsabilidades pastorales que este ministerio implica. Si ella prefiere que no lo hagas, habrá que orar y sacrificarte para que lo acepte, ser diácono no es como ser cura pero sin su consentimiento no es prudente dar el paso.

      Habla con tu obispo o un sacerdote de confianza

      Además, es de vital importancia que hables con un sacerdote de tu confianza, o, mejor aún, con tu obispo o alguno de sus representantes. Pídeles que te informen del proceso formativo concreto que hay que seguir para prepararse al diaconado. Esta formación incluirá aspectos de estudio de teología y algunas otras materias, ytambién de formación humana y espiritual. Deberás representar a Cristo que no vino a ser servido sino a servir.

      Tu obispo, o sus representantes, te podrán dar las pautas necesarias para poder acceder al diaconado y verificar la autenticidad del llamado de Dios.

      Únete más a Dios y a María

      En cualquier caso, intensifica tu vida eucarística y tu vida de oración en general. El Señor te fortalecerá y te dará la luz para poder seguir con alegría el camino que Él te propone.

      En todo esto, no olvides tener muy cerca a María. Ella tiene una especial predilección por quienes sirven a los hermanos, como los servidores (diakonoi en griego) que en Caná prepararon el agua para que Cristo hiciera el milagro. También gracias a ellos se alegró el corazón de todos los presentes con una sobreabundancia de generosidad de parte del Señor.

      Que Ella te acompañe y conserve fiel en tu propósito, repasa a su lado las funciones y la misión del diácono en el siguiente enlace de catholic.net

      Seminario y dificultades: ¿Qué hacer en los malos momentos?

      Ricardo pregunta sobre «seminario y dificultades»: Espero en Dios que se encuentre bien. Soy Ricardo y decidí seguir a Cristo. Entraré al seminario dentro de 4 días. Me imagino que en el seminario habrá momentos muy difíciles, tal vez de crisis de fe o, a lo mejor sentirse sin fuerzas, o incluso miedo de estar en el camino equivocado. Usted, Padre, que ya pasó por esta etapa, ¿qué me aconseja hacer en esos momentos difíciles del seminario? Gracias por su tiempo que nos dedica a los jóvenes que tenemos dudas.

      Muy querido Ricardo,

      Perdona que me haya tardado tanto en responderte. He estado algo atareado y apenas hoy puedo hacerlo.

      En la vida del hombre, independientemente del camino que Dios le marque, siempre hay momentos buenos y momentos de prueba, horas de paz y tiempos de lucha. Pero en todos ellos debe permanecer siempre la certeza de la presencia amorosa de Dios que nos ha llamado a la existencia, ha entregado a su Hijo para salvarnos y quiere que estemos con Él para siempre en el cielo… y además que lleguemos acompañados de muchos hermanos.

      El seminario y los noviciados suelen ser lugares de mucha virtud y espíritu de familia, cuando todos los que están ahí buscan lo mismo: transformarse en Cristo. Gracias a Dios hay muchos lugares así donde prepararse para el sacerdocio. Pero somos humanos y también aparecen los momentos de dificultad o de «crisis». Hay que tomarlas como son, así que si estás experimientado a la vez seminario y dificultades, vamos  lo práctio:

      1. En los momentos de prueba, de oscuridad, hay que redoblar el esfuerzo en la oración, en la cercanía a la Eucaristía y a María. Ahí encontramos luz, consuelo, fortaleza para aceptar la voluntad de Dios. Es lo que Cristo hizo en Getsemaní y así tenemos que ser los cristianos y, especialmente, los sacerdotes y seminaristas.
      2. Estar muy cerca del padre espiritual, siendo muy abierto, confiado y sincero; lo mismo con tus superiores. En tiempos de dificultad la claridad y sinceridad son esenciales. Por lo demás, nos hacemos mucho daño si llavamos «dos libros de cuentas».
      3. Cuando estás agitado (por sentimientos positivos o negativos) no conviene tomar decisiones importantes. Más bien hay que mantenerse en la misma ruta, y esperar a tiempos mejores. Cuando estés en paz, entonces sí puedes ver con claridad y optar.
      4. Hay una serie de cosas que no son negociables. Eso no se discute, basta. La tentación puede querer que lo pongas en la mesa de negociaciones. Ni hablar. ¿Qué cosas? Mi vocación, el amor de Dios, mi amor por la vida de gracia.
      5. Busca enamorarte de Cristo cada día más. La vida cristiana no es sólo no hacer el mal, sino sobre todo hacer el bien. Piensa más en Él, en sus intereses, en la salvación de las almas, en la Iglesia… y no tengas tiempo para pensar en ti mismo.
      6. Conságrale a María cada día tu vocación sacerdotal. Incluso, si eres valiente, pídele cada mañana, antes de las oraciones de la mañana, que te conceda 24 horas de fidelidad. Es tan poco, que no podrá no dártelo.

      Tu peor enemigo, Ricardo, es el desaliento, el creer que ante una falla no puedes rehacerte. Aprovecha el seminario y dificultades siempre vas a tener: no pasa nada. Si tienes la desgracia de caer en alguna falta, la que sea, no te desanimes, acude a la confesión y sigue fielmente lo que tu confesor te indique. Alguien me preguntó una vez, con toda franqueza: para ser sacerdote qué se necesita… y pensé, se necesita perseverar en la virtud. Y la perseverancia se entrena y se pide cada día. Recuerda siempre que mil dificultades no pueden hacer nunca una duda sobre la vocación.

      Espero que estas ideas te puedan servir. Cuenta con mis oraciones por tu perseverancia. Por favor, reza tú por la mía.

      ¿Tienes alguna consulta más? escríbeme aquí:

      ¿Qué es lo que puede hacer un diácono?

      Hipólito pregunta: Hace unas semanas un amigo a quien no veía desde hacía muchos años me dijo que había sido ordenado diácono en Pentecostés. ¿Qué es lo que puede hacer un diácono?

      Funciones del diácono
      ¿Qué hace un diácono?

      Querido Hipólito,

      ¿Quién es un diácono?

      El diácono es un hombre que ha recibido el primer grado del sacramento del orden sacerdotal. Se le han impuesto las manos para el ministerio, es decir, para asistir al obispo y a los sacerdotes en la predicación de la Palabra de Dios, en la distribución de la comunión y en las obras de la caridad.

      El sacramento lo fortalece para que pueda desempeñar estas funciones que son esenciales en la misión de la Iglesia.

      ¿A qué se dedica?

      Desde el punto de vista sacramental, el diácono puede bautizar, presidir en el matrimonio, celebrar las exequias, leer el evangelio y predicar en la misa, distribuir la comunión y dar la bendición con el Santísimo Sacramento. Además, reza la liturgia de las horas, por la que santifica la jornada, prestando su voz a la Iglesia que alaba al Padre.

      Así pues debe ser, sobre todo, un reflejo vivo de Jesucristo que no vino a ser servido, sino a servir. Puedes repasar el ministerio del diácono aquí.

      ¿Debería ser célibe?

      El candidato al diaconado transitorio debe ser célibe y solo puede ser admitido a la ordenación después de los 23 años de edad. Los diáconos permanentes, por otro lado, pueden ser ordenados tanto de los bautizados célibes como de los que ya están casados; sin embargo, si son célibes, después de la ordenación ya no pueden casarse. Del mismo modo, el viudo ya no puede volver a casarse. Para ser diácono, la edad mínima es de 25 años para los célibes y de 35 para las personas casadas, con el consentimiento de la esposa, de conformidad con las disposiciones que determinen las Conferencias Episcopales.

      No dejes de encomendar a tu amigo, y pedirle al Señor que siga enviando obreros a su mies: diáconos permanentes y también muchos sacerdotes que nos alimenten con los sacramentos y con la Palabra de Dios.

       

       

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